Me llamo Gonzalo Zavala, soy investigador del Centro de Altos Estudios de Tecnología Informática. Empecé con la robótica más bien como una excusa didáctica para que los alumnos aprendan programación, pero pronto me dí cuenta de su potencial. Además, hice un viaje por los EE UU, donde me di cuenta de la importancia y los recursos que se le asignaban al tema de la robótica autónoma. Considerando la amplitud de la brecha tecnológica entre Argentina y los EE UU, es de notar que algo ocurre con esto. Entonces, nosotros no queremos seguir perdiendo terreno en la brecha tecnológica, y muchos menos con nuestros alumnos. Creemos que la robótica es una disciplina importante para insertar dentro de las aulas, así como lo fueron la inserción de computadoras e Internet en el ámbito educativo.
¿Hace cuánto que se organiza la Roboliga?
La Roboliga se realiza desde el año 2000, cuando solo participaron tres colegios. El 11 de noviembre de 2005 fue el evento #6 de la Roboliga, con ya 25 colegios desde Ushuaia hasta el Chaco. Como se ve, ha crecido en forma importante, inclusive en una época económica un poco crítica, sin embargo, se puede ir para adelante.
Al menos, la voluntad está.
Sin duda. Sin embargo, mi temor es que hayamos llegado a una especie de pico, que hayamos cubierto ya el espectro de colegios que ya tienen equipamiento. El desafío grande para los próximos cinco años es salir a que otros colegios puedan acceder a esto. Esa es una de las funciones de la Roboliga.
¿Cómo fue la Roboliga de ayer?
Como dije, participaron 25 colegios, con un total de 22 equipos. En la parte de olimpíadas, teníamos una prueba de sumo, donde dos robots luchan entre sí para sacar cada uno de ellos al otro del tatami. La segunda prueba fue una prueba de rescate, donde tenés un terreno “contaminado”, con algunas zonas libres, y en el que habían lanzado desde el aire unos paquetes con provisiones. El objetivo del robot era capturar esos paquetes y llevarlos a zona segura.
Por último, una prueba de habilidad futbolística. No se jugaron partidos, porque todavía es un problema muy complejo. Los resultados en esa prueba son, por ahora, magros.
¿Comparado con qué?
Comparado con la competencia internacional. Digo que en fútbol no podemos competir todavía, estamos demasiado lejos. Hay colegios que juegan muchísimo mejor. Sin embargo, en rescate terminamos sextos. No es para nada un mal puesto.
¿Contra qué colegios compitieron?
En la competencia internacional del año pasado estuvieron Portugal, Estados Unidos, Alemania, China, Japón, Israel, Inglaterra, Rusia, y algún otro del que me estoy olvidando. Esos son los que compitieron, aunque en la Robocup hay muchos más. En general, no había países hispanoparlantes ni latinoamericanos, aparte del nuestro.
Teniendo en cuenta esta movida, ¿cómo diría que es el estado de la robótica en nuestro país, a nivel escolar o universitario?
Como dije antes, el crecimiento a nivel colegio ha sido más que interesante, aunque limitado a colegios con recursos. Tené en cuenta que el material de robótica es relativamente caro, aunque más barato que, por ejemplo, una PC. Sin embargo, en el imaginario del colegio está la idea de que es más importante y redituable –probablemente sea así- una PC que un equipo de robótica. Para que te hagas una idea, un equipo de robótica cuesta menos de la cuarta parte de lo que vale equipar un laboratorio escolar con quince máquinas. La relación es bastante ventajosa.
Uno de los objetivos que hemos tenido en estos años ha sido el de tener alguna participación dentro del estado. Incluso, hemos presentado varios proyectos, pero no lo hemos logrado.
Con respecto a la parte universitaria, son cinco o seis universidades las que trabajan en robótica. Uno de los temas que más diferencias provoca es que nosotros trabajamos con robótica autónoma, mientras que las universidades lo hacen con robótica industrial. Es un tema distinto, y que tiene más tradición en el país. Por ejemplo, la Facultad de Ingeniería tiene robótica industrial. Diferencias entre una y otra son: la robótica industrial tiene un ambiente mucho más estable que la robótica autónoma. En la robótica industrial, por lo general, el procesamiento está fuera del robot, en algún equipamiento externo al robot. En la robótica autónoma, el equipamiento está dentro del robot, tenés mucha menor capacidad de procesamiento, y mucha más posibilidad para adaptación a un cambio de ambiente, cosa esta última que cambia constantemente. Es decir, los cubos cambian de lugar constantemente, la pelota se mueve, hay otros contendientes, etc.
La robótica autónoma es, entonces, el campo a desarrollar.
La robótica autónoma es un campo completamente nuevo, que tiene diez o doce años de evolución. En el imaginario colectivo, existe desde el gólem; es decir, poder construir un robot a imagen y semejanza del hombre. Pero, desde el punto de vista de las posibilidades tecnológicas de desarrollo, es algo muy nuevo. Como para que te hagas una idea de lo que se ha avanzado, hubo hace poco un concurso que ofrecía un millón de dólares a quién recorriera 200 km con un vehículo autónomo. El año anterior fracasaron todos los equipos, pero este año lo lograron.
¿Cómo es en los EE UU?
Es otra cosa. Nosotros compramos los kits allá, donde salen alrededor de U$S 160. Con los costos de importación, acá los estamos pagando por encima de los $600, cosa que acota la posibilidad de desarrollo. Además, ellos cuentan con muchísimo apoyo estatal y de empresas, cosas que nosotros tampoco logramos profundamente.
La otra gran diferencia es que ellos cuentan con centros de capacitación. Si surgen alumnos con capacidades, saben que cuentan con equipamientos en el colegio como para practicar, pero el grueso de su aprendizaje lo hacen en centros de capacitación. Esos centros suelen ser muy caros, pero los paga el estado.
¿Las empresas apoyan o se han interesado por el desarrollo de la robótica?
Sí, existen algunas. En nuestro país, hay una en particular que creó una especie de kit de bajo costo, que permite hacer lo que serían las primeras armas en robótica. Desde el punto de vista educativo, está muy bien, pero todavía falta un gran salto.
No quiero parecer egoísta, pero Microsoft nos donó hace poco dos robots para poder desarrollar programas de enseñanza de programación vinculada con robots en la universidad. Es decir, aquí, Microsoft está empezando a interesarse en el tema del usar la robótica como introducción a la programación. Hablemos claro, no es demasiado, pero es un primer paso.
¿Cómo ve el futuro de la disciplina en Argentina?
En estos cinco años a partir de ahora, el estado debería desarrollar algún programa de capacitación en robótica entre los más chicos. Teniendo en cuenta algunas actividades que se están haciendo actualmente, probablemente surja alguna provincia pionera en la cuestión. Puede ser Chaco, donde hay gente que está trabajando con mucha fuerza, o Mendoza, que también está trabajando bien.
Yendo a lo que sería la vida cotidiana, en los últimos cinco años, la aparición de robots ha sido notable, y seguirá creciendo de aquí al 2010. Por supuesto, no va a ser algo traumático como algunos piensan, sino, algo más bien natural. Comparalo con lo que han sido la irrupción de las computadoras e Internet en los hogares. Con los robots sería algo parecido. Tené en cuenta la robotización de las casas, los sistemas de seguridad, etc. Una especie de “guardián electrónico” que patrulle el interior de las casas para verificar que las zonas son seguras, como lo que está haciendo Microsoft.